¡Feliz Día del Libro!

Editar un libro por primera vez es como un pequeño embarazo. Cuando empieza el proceso no sientes nada, quizás nervios, leves movimientos… Tienes ganas, estás eufórico. ¿Cómo lo llamarás? ¿Qué nombre no será motivo de mofa en el patio del colegio? De golpe te das cuenta de la realidad, poco a poco empiezas a preocuparte, ¿lo harás bien? Quieres que esté todo preparado y perfecto para su llegada, avisas a todos tus conocidos, les enseñas las ecografías, les cuentas tus dudas, tus emociones… Pintas la habitación, ¿debe ser ese el color? Y sin más, una mañana, después de tantas preocupaciones, noches en vela, y mucha ilusión, algo se rompe dentro de ti y… ahí está.

Cuando nos iniciamos en esta aventura estábamos emocionados. ¡Crear una antología? Teníamos el poder de decidir tantas cosas. Nos llenamos de responsabilidad. De miedos. Pensar un título. El nombre por el que todos lo conocerán. ¿Cuál sería el perfecto? Como ocurre en muchas ocasiones, la primera respuesta es la mejor. Y así fue, meses y meses de cavilaciones y, de golpe, ahí estaba: El odio es amor inverso. Nos costó verlo, nos costó decidirlo, pero todos sabíamos que sería ese. ¿Y ahora? ¿Qué imagen mostraríamos al mundo? Nada más que añadir, una imagen vale más que mil palabras:111222

Mujeres…, mujeres señaladas por una sociedad hipócrita que exige damas y quiere putas. Hombres…, hombres engrandecidos por la vanidad, pero enloquecidos por el amor y vacíos ante la ausencia de Ella. El sí y el no, el amor y el odio, de la mano y sin mirarse, atravesando una ciudad siempre dispuesta a juzgar. Relatos que hablan en nombre de la pasión y de la igualdad, pero sobre todo en nombre de la vida.

El odio es amor inverso. Antología de relatos

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